Diosas 

Según una vieja tradición mediterránea, recogida por Proclo y Plutarco, en el Adytum de un templo de Sais en Egipto existía una enorme estatua de la diosa Isis con un tupido velo negro cubriendo su rostro, acompañada de la enigmática frase:

Yo soy todo lo que ha sido, es y será, y ningún mortal ha levantado mi velo”

La diosa y el cuenco. Reencuentro con lo femenino. (Presentación de la Exposición en la Casa de la Cultura de Villanueva del Ariscal. Noviembre 2019)

Tanto la diosa como el cuenco son símbolo de lo femenino sagrado. La diosa, gran Madre primigenia, tanto tiempo desterrada. Aquella  a la que necesitamos volver y a la que nunca conoceremos del todo. Representa lo femenino, sus cualidades arquetípicas presentes en todos nosotros. El cuenco como el útero, el Grial que contiene, abraza, nutre, da calor y vida. Tanto estatuillas representaciones de  la diosa como cuencos,  fueron las primeras piezas creadas por el Hombre para cubrir sus necesidades más básicas, su necesidad de alimento y su necesidad de espiritualidad.

Serie de esculturas de la figura femenina desnudas y sin rostro. Están modeladas en pasta refractaria o gres y cocidas a 1240ºC en oxidación en horno eléctrico. Algunas de ellas llevan una media luna bañada en oro y ensamblada en frío.

Desnudos

Serie de piezas realizadas en porcelana, esmaltadas en su interior y cocidas a 1250ºC.

Las piezas se presentan sin esmalte exterior, una desnudez espiritual que indica simplicidad, honestidad y fortaleza. Nitidez que permite contemplar el alma en su pureza.

Me muestro tal cual, sin adornos ni máscaras.

Me expongo ante los demás sin miedo al rechazo.

No dudo, pues reconozco lo que soy.

Sal y Fuego

Piezas decorativas realizadas en pasta refractaria con terra sigillatas y sales. Cocción experimental.

 

Piezas decorativas con distinta forma y esmaltes, elaboradas en gres de manera artesanal.